Introducción:
En el entorno empresarial actual, marcado por la rápida evolución y las demandas cambiantes, muchas organizaciones están buscando adoptar enfoques ágiles para mantenerse competitivas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la agilidad no es adecuada para todas las situaciones y contextos. En este artículo, exploraremos cómo la agilidad y la estrategia bimodal pueden ser la respuesta equilibrada para las organizaciones en un mundo en constante cambio.
La agilidad organizacional: respuesta a la incertidumbre
En Evolve Up, entendemos la agilidad como una respuesta efectiva a la incertidumbre. Los enfoques ágiles permiten a las organizaciones adaptarse rápidamente a los cambios y responder ágilmente a las demandas del mercado. Es especialmente útil en entornos inciertos y volátiles, donde los requisitos y las prioridades pueden cambiar rápidamente. Los equipos ágiles abordan proyectos complejos de manera incremental, obteniendo retroalimentación temprana y ajustando su enfoque según sea necesario.
Casos de uso de la agilidad
- Desarrollo de software: Los proyectos se benefician de enfoques ágiles, que permiten más flexibilidad y colaboración, llevando a una entrega más rápida de software funcional.
- Innovación y lanzamiento de productos: La agilidad permite a las organizaciones experimentar rápidamente, iterar y lanzar productos al mercado de manera ágil. Esto es especialmente valioso en industrias altamente competitivas y sujetas a cambios rápidos en las preferencias del consumidor.
Los proyectos difíciles y cambiantes se benefician de la agilidad. La agilidad permite a los equipos adaptarse y ajustar rápidamente su enfoque. Esto les ayuda a enfrentar nuevos desafíos.
Casos en los que la agilidad puede no ser adecuada
- Cumplimiento normativo y regulaciones: En industrias reguladas, es importante seguir las normas. A veces, se necesita un enfoque tradicional y planificado para cumplir con las regulaciones.
- Proyectos con requisitos estables y predecibles: Si los requisitos del proyecto están claros y no habrá cambios, un enfoque tradicional puede ser más eficiente y efectivo.
- Proyectos con dependencias externas complejas: Si el proyecto depende de proveedores o socios externos, se necesita una coordinación y planificación más rigurosa, que puede ser más adecuada con un enfoque tradicional.

Estrategia bimodal: lo mejor de ambos mundos
Proponemos el uso de estrategias bimodales como una respuesta equilibrada al entorno empresarial actual. Ante la diversidad de proyectos y demandas, aconsejamos a las organizaciones implementar una estrategia bimodal que combine enfoques ágiles y tradicionales. Esta estrategia reconoce que no todos los proyectos y áreas de la organización se benefician por igual de la agilidad.
Enfoque ágil: proyectos innovadores y cambiantes
En una estrategia bimodal, se establece un enfoque ágil para proyectos innovadores, de alta incertidumbre y que requieren flexibilidad. Estos proyectos se ejecutan en equipos ágiles, utilizando métodos como Scrum o Kanban. Esto fomenta la colaboración, la entrega iterativa y la adaptación continua, impulsando la creatividad, la experimentación y la rápida respuesta a los cambios del entorno.
Enfoque tradicional: proyectos con requisitos estables
Por otro lado, se mantiene un enfoque más tradicional para proyectos con requisitos estables, sujetos a regulaciones y normativas estrictas. Estos proyectos se ejecutan en equipos más estructurados, utilizando enfoques secuenciales y planificados, como el modelo de cascada. La prioridad en estos proyectos es la eficiencia en la ejecución, el cumplimiento normativo y la reducción de riesgos.
Al implementar una estrategia bimodal, las organizaciones pueden aprovechar los beneficios de ambos enfoques. Los equipos ágiles ofrecen velocidad, flexibilidad y adaptabilidad, mientras que los equipos tradicionales brindan estabilidad, control y predictibilidad. Esto permite a la organización abordar proyectos variados de manera más efectiva y adaptarse a las demandas específicas de cada uno.
Es importante tener en cuenta que la implementación de una estrategia bimodal requiere una cuidadosa planificación y gestión.
Es importante tener claridad en los criterios de selección de proyectos y decidir cuáles se harán de forma ágil y cuáles de forma tradicional. También es importante que los equipos ágiles y tradicionales se comuniquen y colaboren bien para compartir conocimientos. Si no lo hacen, podrían surgir subculturas que dificulten el logro de resultados.
A la hora de utilizar enfoques ágiles o tradicionales en una organización la cultura organizacional juega un papel crucial. Se refiere a los valores, creencias, comportamientos y normas compartidos en una organización, y puede afectar la adopción y éxito de los enfoques de gestión.
Cultura organizacional: el papel crucial en la adopción de enfoques
La cultura organizacional desempeña un papel crucial en la adopción y el éxito de los enfoques ágiles. Una cultura que promueva la colaboración, la comunicación abierta, la confianza y la experimentación es fundamental para el éxito de los enfoques ágiles. Por otro lado, una cultura más tradicional, con jerarquías rígidas y resistencia al cambio, puede presentar dificultades para adoptar enfoques ágiles.
La mentalidad orientada a la estabilidad, el control y el cumplimiento de los procedimientos puede chocar con los principios ágiles de flexibilidad y adaptabilidad. En algunos casos, es necesario iniciar un cambio cultural para promover una mentalidad ágil y adoptar enfoques ágiles.
La cultura organizacional no es estática y puede evolucionar con el tiempo. Si una organización decide adoptar enfoques ágiles, es fundamental abordar la cultura organizacional. Esto significa promover la colaboración, descentralizar las decisiones, crear un ambiente seguro para aprender y experimentar, y premiar el esfuerzo y la innovación.
Escalar la agilidad: Un desafío evolutivo
Escalar la agilidad se ha convertido en un desafío evolutivo para las organizaciones modernas. A medida que buscamos adoptar enfoques ágiles para mantenernos competitivos, nos enfrentamos a obstáculos significativos. Nos encontramos con las mayores resistencias y debemos movilizar las culturas organizacionales para derribar creencias limitantes, miedos y egoísmos. Pero aquí radica una cuestión fundamental: ¿Cómo abordamos las problemáticas complejas, aquellas que no se pueden sistematizar por completo, como son las cuestiones humanas?
Las emociones, los sueños, los sentimientos, las relaciones y los vínculos son aspectos fundamentales que no pueden clasificarse fácilmente con un framework o etiquetas ágiles. Nos encontramos con un dilema: ¿Qué hacemos con todo esto? ¿Cómo gestionamos las personas, las conversaciones, los compromisos, las promesas, la satisfacción y las expectativas? Todos estos elementos conforman la esencia misma de una organización, un organismo vivo.
La agilidad, con su ritmo acelerado, nos plantea preguntas existenciales. ¿Es posible que la agilidad se convierta en una utopía mecanicista de lo humano? ¿Estamos dejando de lado ámbitos relevantes en nuestros procesos de adaptación? Nos enfrentamos a una encrucijada y es necesario reflexionar sobre qué estamos evadiendo y qué estamos pasando por alto en nuestro afán por ser ágiles.
Conclusiones
En resumen, la agilidad puede ser una respuesta efectiva a la incertidumbre y la volatilidad en el entorno empresarial actual. Sin embargo, no todas las situaciones y contextos se benefician de la agilidad. La estrategia bimodal, que combina enfoques ágiles y tradicionales, puede ser una opción equilibrada para las organizaciones en un mundo en constante cambio. La implementación exitosa de enfoques ágiles y bimodales requiere una cuidadosa planificación, gestión y consideración de la cultura organizacional.
Al escalar la agilidad, nos encontramos con desafíos más allá de los aspectos técnicos y procesuales. Nos enfrentamos a las complejidades de las culturas organizacionales y las interacciones humanas. Debemos abordar las emociones, los sueños, los sentimientos, las relaciones y los vínculos que conforman el tejido de nuestras organizaciones. La agilidad, aunque valiosa, no puede ser la única respuesta.
Necesitamos equilibrar la adaptabilidad y la atención a los aspectos humanos para que nuestras organizaciones crezcan y sean sostenibles.
Recuerda que la cultura organizacional no es estática y puede evolucionar con el tiempo. Si eliges métodos ágiles, es importante trabajar en la cultura de la empresa y promover valores como colaboración, decisiones compartidas y mentalidad ágil.

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