Conversaciones e Identidad
Hace poco, durante una conversación con un Coachee, estábamos discutiendo la manera en que él estaba llevando a cabo sus diálogos con sus colegas. ¿Cómo te estás desenvolviendo al tratar de llegar a acuerdos con tus compañeros?
“Bueno, parece que no me queda otra opción que ser pesad@ y adoptar una actitud más firme”… ¿Y cómo te sientes con respecto a eso?
En realidad, no me gusta la percepción que tienen de mí. De que soy dura e incluso intimidante.
¿Y esa es la identidad que quieres construir de tu ser líder? ¿Cuál es la identidad que quieres crear de ti en tu entorno?
Silencio absoluto….
Y es que con la manera en la que generas y creas conversaciones en tu equipo y en tu entorno vas creando tu identidad… y si no generas espacios conversacionales…. Sí, también estás construyendo tu identidad…
He escuchado a líderes que abusan del empoderamiento y evitan hablar con sus equipos. Les gusta que la gente se empodere y tome el control, pero se olvidan de su importancia en la interacción del grupo.
El desafío del liderazgo se centra en liderar en situaciones complejas y desafiantes, donde no hay soluciones claras y definitivas. Existen varias estrategias para generar conversaciones efectivas y constructivas. Y la reflexión a la que invitamos es a mirarte en que tipo de conversación estas y cuan posible es para ti moverte hacia el diálogo movilizador cuidando tu entorno, tu equipo y con quienes interactúas.

Diálogo Políticamente Correcto:
Este tipo de diálogo se caracteriza por evitar conflictos abiertos y mantener una comunicación superficial. Las personas involucradas eligen no abordar los problemas reales o las diferencias significativas.
Optan por mantener las apariencias y evitan tocar temas que puedan generar tensiones. Aunque esto puede ser útil para evitar conflictos inmediatos, a menudo no aborda las raíces de los problemas y puede llevar a una falta de resolución genuina. Este tipo de diálogo no construye confianza ni vínculos de valor.
Diálogo Reflexivo:
El diálogo reflexivo es un enfoque que busca profundizar en las cuestiones subyacentes y entender las perspectivas de todas las partes involucradas. Se alienta la autoevaluación y la autoconciencia, y se busca comprender las propias actitudes y suposiciones.
A través de la reflexión, las personas pueden explorar las razones detrás de sus puntos de vista y estar dispuestas a considerar nuevas perspectivas. Este tipo de diálogo es valioso para analizar y comprender mejor las causas de los desafíos y trabajar hacia soluciones más auténticas y efectivas. Y es importante no quedarse paralizado, es este tipo de diálogo y generar algún tipo de desequilibrio que movilice a la acción.
Diálogo de Trincheras:
El diálogo de trincheras se refiere a situaciones en las que las partes involucradas se enfrascan en posiciones rígidas y defensivas. Cada grupo se aferra a sus propias perspectivas y está dispuesto a defenderlas enérgicamente. Esto puede llevar a una comunicación hostil y a la incapacidad de avanzar hacia soluciones colaborativas.
El desafío en este tipo de diálogo es lograr que las partes dejen de lado sus posturas inflexibles y abran la puerta a un intercambio más productivo. Este diálogo no construye ningún tipo de vínculo, al contrario, polariza y daña las confianzas.
Diálogo Movilizador:
El diálogo movilizador se centra en inspirar y motivar a las partes involucradas a tomar acciones concretas y constructivas. Aquí, el líder busca identificar los valores compartidos y crear un sentido de propósito común. Se fomenta la creatividad y la innovación, y se alienta a las personas a pensar en soluciones que puedan superar los desafíos presentes. Este tipo de diálogo busca generar un impulso para el cambio y la acción colectiva.
Generar diálogos movilizadores requiere tiempo y práctica. La clave está en fomentar un ambiente de apertura y colaboración donde todos los miembros del equipo se sientan motivados a contribuir con sus ideas únicas.
Y una clave es soltar el control, que no es lo mismo que perder el control. A veces es necesario tener ideas y conversaciones sin estructura para formar un equipo. Ser auténticos, poder pensar y escribir con nuestros compañeros nos da confianza y nos hace sentir seguros. También nos ayuda a ser líderes y crear un ambiente seguro.
Y tú, ¿qué conversaciones quieres abrir? ¿Qué identidad quieres generar? ¿Qué quieres movilizar desde tus conversaciones?

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