Adaptarse vs Resistir
– ¡Hola! ¡¿Cómo estás?!
– ¡Bien!! ¡Genial! ¡Acá resistiendo!
Esa es la respuesta más común que escucho últimamente en los miembros de las organizaciones, como en un estado de supervivencia, resistiendo, aguantando.
Y es que al parecer hay una confusión que aclarar…
Recurrentemente, los líderes declaran; “tenemos que adaptarnos”, “ser ágiles”, “avanzar”, “no atascar”, “ir más rápido”, “anticiparnos” y bla-bla-bla… pero desde la misma lógica, mecanicista, racional y frenética. Modelando comportamientos hacia sus equipos de resistencia y lucha, más que verdadera adaptación.
El desafío del cambio interior
Adaptarse implica aceptar y ajustarse a las nuevas situaciones. Hacer cambios internos para acomodarse a las situaciones externas. Puede requerir un esfuerzo significativo en lo personal y trabajo en uno mismo. Es ahí donde verdaderamente podemos influir.
Por otro lado, resistir implica luchar contra el cambio o las nuevas situaciones. Cuando una persona resiste, puede negar, evitar o ignorar las nuevas circunstancias, y puede tener dificultades para aceptar lo que está sucediendo.
La resistencia puede estar motivada por el miedo, la inseguridad o la falta de confianza en uno mismo o en los demás. No considera un cambio interior, sino una pugna con el exterior. Y cuando la resistencia se convierte en una forma de negación o evitación, puede impedir el crecimiento y el progreso personal.
La diferencia entre adaptarse y resistir radica en la forma en que una persona enfrenta los cambios y los desafíos.
Adaptarse significa aceptar los cambios. Mirar hacia adentro nos ofrece la posibilidad de transformarnos. La resistencia, sin embargo, nos lleva a luchar contra el cambio. Esto puede desencadenar parálisis, tensión y enfermedades.
Pero la gran pregunta que aparece…
¿Cómo conectar con las fuentes de aprendizaje adaptativo?

Citamos a Otto Scharmer profesor MIT, fundador del Presencing Institute, creador de la Teoría U y su enfoque para liderar el cambio y el futuro emergente.
Trae una reflexión: los sistemas no pueden cambiar a menos que cambie la mentalidad de quienes los ejecutan. Prácticamente todos lo sabemos. Esta afirmación tiene menos de 10 palabras, pero resume 25 años de investigación de Scharmer.
Hoy en día, el cambio real de los sistemas requiere más que retocar estructuras y sistemas de soporte. Necesita abordar la mentalidad más profunda de forma urgente.
Entonces, ¿Cómo hacemos eso?
Transformación de la Consciencia
Afirma que no puedes transformar la Consciencia a menos que el sistema se vea y se perciba a sí mismo.
Para dirigir las transformaciones de sistemas, necesitamos percibir y materializar el futuro. La palabra clave es «Sensing». Si no sentimos el futuro, no podemos llevarlo a la práctica. Y si no podemos llevarlo a la práctica, no podemos guiar a otros hacia él.
Esto es realmente una clave, la mirada del liderazgo como una capacidad de percibir y dar forma al futuro. Y ¿Cómo fomentar esa capacidad a todo el sistema?
El éxito de una intervención depende de la condición interior de quien la realiza
Bill O’Brien
Por ahí el desafío… a nivel sociedad, comunidades, organizaciones.


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